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El día 1 de mayo celebramos por la tarde en la parroquia de Nuestra Señora del Carmen de la Gangosa, la fiesta de María Reparadora ya que el día 2 no era posible por la fiesta de la plaza de La Cruz que esta junto a nuestra casa, y celebramos las bodas de la hermana Dolores.
Nos acompañaban un buen grupo de amigos vecinos y religiosos/as, concelebraron 3 sacerdotes, el párroco Don Jesús Zapata y dos religiosos hermanitos de Foucault, André y Paco.
La homilía del párroco empezaba así. “Hoy celebramos con profunda alegría la solemnidad de María Reparadora, una fiesta que nos invita a contemplar el misterio del amor que repara, que sana y que vuelve a unir lo que el pecado y la fragilidad humana han quebrantado”. Siguió comentando las lecturas y a continuación dijo “hoy en esta celebración tan especial, damos gracias también por un signo concreto de esa obra de Dios: los 60 años de vida consagrada de la Hermana Dolores, su vida es un testimonio silencioso y elocuente de lo que significa amar a Dios por encima de todo ”. Durante seis décadas, ha respondido con fidelidad a una llamada que no siempre es fácil, pero que usted ha abrazado con generosidad. Su amor a Dios ha sido constante. Su amor a la Virgen María ha sido sin duda, una de las fuentes de su fortaleza… Terminó con esta poesía
A María Reparadora y a Dolores en sus 60 años de Vida Religiosa
Madre al pie de la cruz callada,
Fuente en el dolor y en la espera,
Tus lagrima, perlas sagradas,
Reparan la herida más fiera.
No gritaste al cielo tu pena,
Ni huiste del negro madero,
Tejiste en silencio la escena
Del amor más puro y callado
María, consuelo del alma,
Refugio del débil y herido,
tu brazo devuelve la calma,
Tu Hijo nos ha redimido
Y hoy junto a ti contemplamos
Una vida ofrecida en amor,
Sesenta años que cantamos
Como un himno fiel al Señor.
Dolores, nombre de entrega,
camino de luz y verdad,
Esperanza y fidelidad
Tu vida es llama que riega
Amaste en lo simple y callado
Serviste sin pedir honor,
Y en cada paso has dejado
la huella serena del amor
Que María cubra tu historia
Con su manto fiel y maternal
Y Dios te conceda la gloria
De su abrazo eterno y total.
Después pasamos a los salones de la parroquia donde habíamos preparado un compartir y todos los presentes felicitaban a la Hermana Dolores ya que la mayoría no conocía que celebrábamos sus bodas.


