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Llegamos a Madrid el 5 de junio, Clementine y Mary de Tudela por la mañana y Marie Claire de Almería por la tarde. Sentimos el gozo del encuentro y acogida con nuestras hermanas de Peñagrande. Esa misma tarde, nos reunimos con el padre Mariano, responsable de los jóvenes de la parroquia de Santa Ángela de la Cruz. Él nos entregó las camisetas y nos explicó el programa de los dos días que vamos a compartir junto con la parroquia.
Al día siguiente a las 4.30, salimos juntos con los jóvenes desde la parroquia Santa Angela de la Cruz para la vigilia de oración en la Plaza de Lima. Nos maravilló la asistencia de tantos jóvenes alegres, que respetaban las filas de entrada sin quejas y su manera de expresar y vivir su fe con libertad. Percibimos esa alegría inmensa y constante y llenos de fuerza. Esa era la diferencia que marcaba cuando nos topamos con los jóvenes que venían del concierto de Bad Bunny en el Metro. Se notaba que algo más había captado a estos jóvenes.
Nos detuvimos en las preguntas de los jóvenes al Papa ¿cómo escuchar y conocer la voz del Señor? Y la respuesta de su Santidad de enfatizar la importancia del silencio. Su mensaje no cayó en saco roto, sino que se puso en práctica cuando notamos lapsus de silencio total durante la adoración. También sus palabras hacen eco en nuestro interior:
“Creo que es muy importante que cada uno de nosotros busque desarrollar la capacidad de estar en silencio…. Ante el vacío de la indiferencia y del conformismo, ante la violencia de la guerra y de la mentira, sed vosotros mismos chispa de una humanidad nueva.”
La lectura de los 5 panes y los dos peces nos hizo reflexionar y preguntarnos ¿qué es eso para tantos? Estar juntos y en el mismo ambiente con jóvenes, sentimos que esa misma pregunta estaba dirigida a nosotras ¿qué somos para tantos chavales? Porque parece que somos esos 5 panes y dos peces para todos los jóvenes y la necesidad de que hacemos posible este milagro de multiplicación en acompañar y estar con ellos. Nos sentimos invitadas.
El día del Corpus Christi en Plaza de Cibeles, el papa en su homilía expresa que es Cristo mismo que sale a nuestro encuentro en la calle cada día y es fuente de vida. La fe no se puede vivir sola, sino con otros. Nos sentimos dichosas al compartir nuestra fe con la familia de Miguel y María Luisa, vecinos de las hermanas de la comunidad de Peñagrande, que nos conocimos a la entrada del metro y fueron compañeros de camino. Con ellos nos sentimos acogidas y más en familia. Confirmamos que es el mismo Cristo quien sale a nuestro encuentro y nos trae la alegría y el gozo.
La organización nos ayudó a vivir la comunión y la fe con todos. Agradecidas a la provincia por la oportunidad de hacernos participes de este gran evento.









