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Sevilla, 01 de noviembre de 2025
Reunidos la casa de María Reparadora, de la calle Santa Clara de Sevilla. La jerezana Gracia invita a todos los asistentes a presentarnos, también se subraya las ausencias de aquellos grupos de laicos que por diversos motivos no han podido acudir: Espera, Táliga y Cádiz.
Asistentes: Juanito, Miguel, Gracia, Chari, Juande, Aurelio, Ana, Victorina SMR, Elisa SMR, Regina SMR, Antonella SMR, Miguel, Eleuterio, Encarna, Rosa Mari, Carolina, Asunta SMR, Juan Manuel, Daniela SMR, Teresa, Eulalia SMR, Ymelda SMR, J. Manuel, Mili, María Luisa SMR, M. Carmen, Pepita, Paco, Anita, Salud, María SMR, Reyes, Jairo y Maru.
La hermana María Luisa Antolín, en nombre de la Provincia, nos da un saludo afectuoso y nos invita a seguir creciendo como comunidad, a fortalecer nuestro compromiso a las exigencias de la justicia social, del evangelio, de la Iglesia y de renovar nuestra entrega en el espíritu del carisma de la reparación con María.
ORACIÓN:
Juanito nos acerca y nos lleva a adentrarnos en la celebración con las palabras del Papa Francisco: “en la Iglesia caben todos, todos, todos”. Y nos anticipa lo que luego será la ponencia sobre la sinodalidad. Hace hincapié en lo que significa caminar juntos y lo importante que es escucharnos dejando los prejuicios de lado. Lo trascendental es sentirnos hermanos y vivir la fraternidad, siendo prójimos del otro. El cambio que se deriva de la sinodalidad va a afectar a nuestra forma de ser Iglesia.
Evangelio de Lucas, (Lc 5): “No son las personas sanas las que necesitan médico sino las enfermas. No he venido para llamar a los buenos, sino para invitar a los pecadores (a nosotros) a que se arrepientan”.
PONENCIA:
El ponente es el laico Enrique Belloso Pérez, Delegado del Apostolado Seglar en la Archidiócesis de Sevilla, quien nos anticipa que, con nosotros, son 81 las realidades laicales en Sevilla. Le acompaña Fernando Rico González, laico consagrado, médico, muchos años en misión, y en la actualidad responsable de Laicos Vinculados a la Vida Consagrada.
El Papa Francisco, al final de su vida, quiso dar continuidad y un nuevo impulso antes, durante y después de la sinodalidad y nos pide a todos que nos pongamos en camino, en busca de la unidad: la vida de la Iglesia es múltiple y está por venir. Se trata de salir de la ideología y entrar en la voluntad de Dios. La clave que nos hará converger todos en la sinodalidad es la conversión, así como nuestro empeño en conseguirlo.
Invitación a renovar el encuentro con Cristo resucitado: El proceso sinodal se funda en la identidad bautismal y por eso es una llamada a todos los bautizados, sin excepción. Comenzó con la consulta al Pueblo de Dios a nivel de diócesis y la celebración de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de Obispos. El proceso sinodal no ha concluido, porque ahora comienza su desarrollo, su implantación, y nuestra tarea es convertirnos en “misioneros de la sinodalidad”, ya que se trata de un nuevo modo de ser Iglesia.
Ideas claves: La Iglesia como pueblo de Dios, la opción preferencial por los pobres, la importancia del sacramento del bautismo, la iniciación cristina, la unidad como armonía y la espiritualidad sinodal.
La sinodalidad incluye tres dimensiones: estilo peculiar que califica la vida y misión de la Iglesia, estructuras y procesos eclesiales y la realización puntual de eventos sinodales. La sinodalidad no es un fin en sí misma, sino que apunta a la misión. Por eso, sinodalidad y misión están estrechamente unidas.
La iglesia sinodal es una voz profética en el mundo de hoy frente al creciente aislamiento de las personas, el individualismo cultural y un exagerado comunitarismo social.
Conclusión: Un banquete para todos los pueblos: “todos, todos, todos”. María es nuestro modelo: la sinodalidad, una forma de ser Iglesia.
Diálogo con el ponente: Se suscitaron algunas preguntas, que el ponente fue resolviendo con solvencia.
Acabamos la ponencia con la oración: Adsumus, de San Isidoro de Sevilla:
Aquí estamos. Señor Espíritu Santo.
Aquí estamos frenados por la inercia del pecado,
pero reunidos especialmente en tu Nombre.
Ven a nosotros y permanece con nosotros.
Dígnate penetrar en nuestro interior.
Enséñanos lo que hemos de hacer,
por donde debemos caminar
y muéstranos lo que debemos practicar
para que, con tu ayuda,
sepamos agradarte en todo.
Sé tú el Único inspirador y realizador de nuestras decisiones.
TU, el Único que con Dios Padre y su Hijo,
posees un Nombre glorioso.
TU que amas la suprema equidad,
no permitas que quebrantemos la justicia.
Que la ignorancia no nos arrastre al desacierto.
Que el favoritismo no nos doblegue.
Que no nos corrompa la acepción de personas o de cargos.
Por el contrario. Únenos eficazmente a ti,
sólo con el don de tu gracia,
para que seamos uno en ti
y en nada nos desviemos de la verdad.
Y lo mismo que estamos reunidos en tu Nombre,
así también mantengamos en todo, la justicia,
moderados por la piedad,
para que hoy nuestras opiniones en nada se aparten de ti y, en el futuro, obrando rectamente,
consigamos los premios eternos. Amén
TRABAJO EN GRUPO Y PUESTA EN COMÚN:
Nos organizamos en tres grupos, en espacios distintos, para cada uno de ellos responder a una de las tres preguntas formuladas sobre la ponencia. Cada uno de ellos aportó al común la respuesta a la pregunta que le había tocado.
- A) ¿Qué pasos concretos se deberían ir dando para crecer en comunión y hacer sinergias entre las Iglesias locales y la vida consagrada, los movimientos y asociaciones laicales?
Un conocimiento amplio de cada una de las tres realidades. Debido a la diversidad, tenemos que ponernos de acuerdo para poder avanzar. Debemos ser el punto crítico donde veamos qué se desvirtúa del Evangelio, sin perder la identidad de cada uno. Pasar de las personas, no de la Iglesia. Ser comunidad, todos hacia un mismo fin. Nada de peleas entre seglares y laicos. Debemos ser la sal y la luz del mundo.
- B) ¿Qué pasos concretos podemos dar para fomentar una mayor corresponsabilidad entre ministros ordenados y laicos, superando el clericalismo?
Diálogo. Hay que partir del diálogo y del trabajo en común con la misión compartida. Reconocer el papel de cada uno. La confrontación, a veces, puede que no sea el camino y puede dar malos resultados.
- C) En qué sentido la sinodalidad puede ser una respuesta profética a los desafíos actuales y la polarización de nuestras sociedades?
Si la respuesta profética está acompañada de un compromiso, así sí. Formación y discernimiento. Encontrar la unidad en los valores del Evangelio. Desterrar los individualismos y dejarnos llevar por el Espíritu. Deben aparecer profetas, no alfombras. Supone un claro reto. Desaparecen todas nuestras seguridades.
CELEBRACIÓN DE LA PALABRA:
Terminamos la jornada con una celebración de la Palabra en la capilla de la casa. Se inició con una invocación al Espíritu Santo y, ya en su presencia, se proclamó el Evangelio (Mt 5, 1-12), donde Jesús nos explica las Bienaventuranzas que nos señala el camino para llegar a su Reino. Tras la meditación y la manifestación por parte de algunos de un momento tan especial, pasamos a tomar la comunión y a recoger el regalo de un bolígrafo con el nombre y logotipo de la Congregación.
Y así, en un ambiente fraterno, y acordándonos de aquellos que por diversos motivos no pudieron estar presentes, cerramos la Asamblea en cordial armonía.




