Comparte
Author
admin
Share

PASCUA DE RESURRECCIÓN
Introducción:
«Amado Dios, este mes de abril, mes de la Pascua, te damos gracias por el don de la vida y la salud. Que la luz de la Resurrección de Jesús ilumine nuestros días, trayendo nuevas bendiciones, fuerza renovada y abundante esperanza. Te entregamos nuestra familia, nuestro hogar y nuestro trabajo. Que, en este mes, la alegría de saberte vivo nos llene de paz. »
Comenzamos poniéndonos en presencia de nuestro Padre-Madre Dios que nos ha engendrado, de su Hijo Jesús que no deja de darnos Vida Resucitada, y del Espíritu Santo que nos envuelve y guía dándonos fortaleza.
Pidamos en esta oración que, como las mujeres y los discípulos testigos de la Resurrección, “asustados pero rebosantes de felicidad”, corramos a contárselo a todo el mundo…con la convicción de que el amor de Dios ha triunfado y triunfará… siempre que entreguemos nuestra vida, como Jesús, “por amor y solo por Amor “, en el aquí y ahora…
Dejamos un tiempo sosegado para poder percibir esta presencia en el silencio de nuestro corazón.
Monición al salmo: “Hablemos de paz”: la paz que regala El Resucitado…
“Nuestra Tierra es solo un astro pequeño, perdido en la inmensidad del universo. Tarea nuestra es hacer de ella el lugar donde nadie viva atormentado por las guerras, torturado por el hambre, el terror o desgraciados y divididos por el ansia de poder, raza color o estatus social” (pastoral sj.org.)
Pidamos y trabajemos para que se cumpla ese Sueño de Dios, que ya se ha realizado en el Hijo y hoy nos quiere oír hablar de paz y darlo todo para lograrla…
¡MUÉSTRANOS TU ROSTRO! ¡SEÑOR RESUCITADO!
Señor Jesús, muéstranos tu rostro en tu bondad…
Te buscamos de corazón, desde nuestro ser herido…
para que nos sanes por dentro.
Que, hoy, te reconozcamos Resucitado,
cuando te haces presente en medio de nosotros de mil maneras…
Queremos hacer vida tus palabras:
“Paz a vosotros” mis amigas/os, que estáis tristes y abatidos…
rumiando lo que ha sucedido tan cerca de todos y tan rápido…
Hoy, de corazón pedimos tu paz, Señor”,
y te pedimos, ante tanto despropósito, ser pacientes y humildes…
Deseamos confiar plenamente en ti nuestra vida y las de todos tus hijos/as:
habitantes de nuestro mundo sometidos a las sombras del dolor…
Hoy podemos escuchar ¬de tu viva voz¬ dentro de nosotros:
Paz a vuestros corazones de carne,
paz a todas las casa y hogares, paz a los pueblos y ciudades,
paz a la tierra a los cielos y a los mares…
paz a los sueños y retos sociales…
Paz en los surcos abiertos de las labores,
paz en la pasión pequeña o grande…
paz a todos los niños, mujeres y hombres…
que habitáis en las ciudades, en el campo y en los mares…
Soñamos con tu paz, Señor Jesús:
La Paz que acoge perdona y sana… paz dichosa llena de vida…
La paz que canta la creación entera y se desparrama por tus llagas
para llegar a toda criatura en su lugar…
Hoy escuchamos y celebramos en lo hondo de nuestro ser tus palabras de paz:
“Paz a vuestras entrañas… para haceros personas nuevas cada día…
Paz…Sí, Mi paz más tierna y evangélica…
la paz que os hace hijos y hermanos… la paz que os sostiene, recrea y anima …
Esa Paz es para vosotros, hoy y siempre, mi regalo más preciado…
Vivid en paz, gozad la paz, recibidla y dadla con generosidad…
sembradla con esperanza, ternura y lealtad, y anunciadla en todo tiempo y lugar…
(interiorizarlo)
Monición a la lectura:
Esta monición introduce las palabras de Jesús a Marta, donde se revela como la fuente definitiva de inmortalidad, superando la muerte física. Jesús afirma que la vida eterna comienza ahora mediante la fe en él, asegurando que quien cree, aunque muera, vivirá para siempre.
Lectura: Jn.11,25-26
la Fraternidad allí donde están.
Entonces Jesús dijo: Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá, aunque muera; y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás. ¿Crees esto?
Puesta en común.
Magnificat
Padrenuestro.
Oración final.
Danos tu corazón resucitado…
para sentir que tú vas por delante de nuestra vida, abriendo caminos de Esperanza y Vida, guiando nuestros pasos para llegar a ser aquello que has soñado para nosotros… ser sembradores de tu Esperanza y Vida.
Danos, Jesús, un corazón de POBRE;
capaz de amar, para abrirse y entregarse.
Danos un corazón PACIENTE;
capaz de amar, viviendo esperanzados.
Danos un corazón PACIFICO;
capaz de amar, sembrando la paz en el mundo.
Danos un corazón JUSTO;
capaz de amar y trabajar por la justicia.
Danos un corazón MISERICORDIOSO;
capaz de amar, comprendiendo, acogiendo, curando, perdonando.
Danos un corazón SENSIBLE;
capaz de amar, llorando sin desalientos.
Danos un corazón PURO;
capaz de amar, descubriendo a Dios en cada ser humano.
Danos un corazón FUERTE;
capaz de amar, siendo fiel hasta la muerte.
Danos tu corazón, Señor Jesús… un corazón resucitado.

PASCUA DE RESURRECCIÓN
Danos tu corazón resucitado…