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Septiembre 2026
Una vez concluidos los meses, que tradicionalmente se dedican al descanso, con nuevas energías, nos disponemos a nuestras tareas y trabajos habituales. Todo comienzo de curso es una invitación a empezar de nuevo, a retomar, a volver a encarar la vida con nuevas energías y, en nuestro caso, a empeñarnos aún más en la reparación de este mundo nuestro con la ternura de María.
Canto: “Señor a quien iremos” Cristóbal Fones s.j.
Señor, a quién iremos
Si tú eres nuestra vida?
Señor, a quién iremos
Si tú eres nuestro amor
Si tú eres nuestro amor?Quién como tú conoce
Lo insondable de nuestro corazón?
A quién como a ti le pesan
Nuestros dolores, nuestros errores?
Quién podría amar cómo tú
Nuestra carne débil, nuestro barro frágil?Señor, a quién iremos…
Quién como tú confía
En la mecha que humea en nuestro interior?
Quién como tú sostiene
Nuestra esperanza malherida
Y nuestros anhelos insaciables?
Quién como tú espera nuestro sí de amor?Señor, a quién iremos…
Salmo
- No es novedad el amor porque es eterno.
No es insólito llamarte
en nuestros sueños,
ni es sorpresa descubrir
que nos esperas. - No es la justicia un reclamo
que oigamos por vez primera.
El perdón no es imposible,
ni seguirte una quimera. - Pero a la vez, todo es nuevo:
el amor y los anhelos,
nuestros sueños
y tu espera. - Nuevo el grito de justicia,
nuevo el perdón y la senda
por la que seguir tus pasos,
en la que alzar tu bandera. - Cuando Tú, pobre y humilde,
nos lo muestres con tus ojos,
al fin veremos tu Reino
y habitaremos tu tierra.
José María Rodríguez Olaizola
Momentos de silencio para interiorizar el salmo
MONICIÓN A LA LECTURA
En la lectura del evangelio que vamos a leer a continuación, contemplamos a Jesús caminando, es decir, en activo, dinámico, empeñado en su misión de anunciar el reinado de Dios y acompañado por hombres, los Doce, y mujeres, que por los datos que nos aporta el texto, eran bien conocidas por la primitiva comunidad: María Magdalena, Juana, Susana y muchas más
LECTURA
Lc 8, 1-3
Jesús “fue recorriendo ciudades y aldeas proclamando la Buena Noticia del reinado de Dios. Lo acompañaban los Doce2 y algunas mujeres que había sanado de espíritus inmundos y de enfermedades: María Magdalena, de la que habían salido siete demonios;3 Juana, mujer de Cusa, mayordomo de Herodes; Susana y otras muchas, que los atendían con sus bienes.”
Momentos de silencio para interiorizar el texto y compartición.
PRECES (Espontáneas)
Dirijamos a Señor nuestras súplicas para pedirle por aquellas necesidades que llevamos especialmente en el corazón.
Magníficat
Padre nuestro
ORACIÓN FINAL
Que tu Espíritu, Señor nos anime no pararnos, a seguir siguiéndote.
Partir es, ante todo, salir de uno mismo.
Romper la coraza del egoísmo que intenta aprisionarnos en nuestro propio yo.
Partir es dejar de dar vueltas alrededor de uno mismo.
Como si ese fuera el centro del mundo y de la vida.
Partir es no dejarse encerrar en el círculo de los problemas
del pequeño mundo al que pertenecemos.
Cualquiera que sea su importancia, la humanidad es más grande.
Y es a ella a quien debemos servir.
Partir no es devorar kilómetros, atravesar los mares
o alcanzar velocidades supersónicas.
Es ante todo abrirse a los otros, descubrirnos, ir a su encuentro.
Abrirse a otras ideas, incluso a las que se oponen a las nuestras.
Es tener el aire de un buen caminante. Amén.
Por Helder Cámara


