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CAMINAMOS CON EMILIA

En este mes de octubre tenemos dos fechas significativas referentes a nuestra fundadora:

  • Nacimiento el día 11 de octubre de 1818, en Wégimont, Lieja (Bélgica)
  • Beatificación el día 12 de octubre de 1997 en Roma por el Papa Juan Pablo II

Son muchos los escritos que Emilia nos deja a lo largo de su existencia. En ellos encontramos su vida, su entrega, sus deseos, sus gozos, sus sufrimientos, su fe, su esperanza, su búsqueda continua de Dios. Todos estos escritos suponen para nuestra congregación y para la iglesia una fuente de gran riqueza humana y espiritual

Canto :   https://www.feadulta.com/es/cantoral-de-salome-arricibita/5559-dejame-estar-contigo.html

En esta oración vamos a recordar la primera experiencia de Dios que Emila nos comparte desde su infancia;

«Un domingo como de costumbre, fui a oír la explicación del evangelio que hacía el sacerdote preceptor de mis hermanos. Era el evangelio de la Magdalena y, cuando llegó a estas palabras: María ha escogido la mejor parte que no se le quitará, oí en mi alma estas palabras: «esta es la parte tuya y el mundo no te la quitará». Quedé sorprendida pero feliz. Algo desconocido se difundía en mi alma. Nunca he olvidado esta palabra». (P. H., pág. 20)

Esta experiencia tan profunda en que Emilia siente el amor de Dios que se ofrece en la dulzura y la humildad, la va a acompañar a lo largo de su vida. En sus ultimo años, Emilia escribe:

«Nuestro Señor quiere que yo sea para El, Marta y María, y me las mostró reunidas en María, su Madre. Tengo que ser para El María, su Madre, que ocupándose de Él y de su gloria externamente, como Marta, se ha ocupado siempre, al mismo tiempo, de Él en el amor y la contemplación.

La vida exterior de María, al ocuparse de su amado Hijo, de su gloria, y buscando darle a conocer y amar, no era más que el reflejo de ese amor ardiente, de ese amor profundo de entrega y de abandono que ardía en su corazón hacia Jesús.

Mi querido Maestro quiere de mí el celo de Marta en el amor sereno y pacífico de María, es decir, que he de ser para El (en cuanto le es posible a la criatura, que Él ha querido hacer suya haciéndola vivir de su vida) […] otra María toda para El […]»

(Al P. Semenenko (Paris, 23 de noviembre de1875),

Reflexionamos unos minutos sobre este texto acogiendo la contemplación de Emilia.

¿Qué nos dice este texto hoy a nivel personal? ¿Cómo respondemos a tanto amor?

Compartición

Salmo:

Me has ungido, Señor, para amar, servir y reparar, para contar tu Palabra, para devolver la esperanza, para sembrar mi vida, para vivir en tu Espíritu.

Me has enviado a sanar heridas, a caminar con tu pueblo en el gozo y el llanto, a dejarme transformar por tu modo de amar, a repartirme en humildad a todos, a liberar cautiverios y abatimientos.

Tú me lanzas a ser continuadora de tu misión: anunciar la buena noticia a los pobres, soltar los candados de los cautivos, compartir tu luz entre las cegueras de este mundo,

libertar a los oprimidos de grilletes de exclusión, gritar con fuerza y júbilo desmedido que contigo hay esperanza para todos.

Este es tu proyecto de vida y acción, con tus prioridades y sueños para quienes te sigan.

Que no me deje seducir por otros proyectos, que disfrazan justificaciones, coartadas y excusas para eludir comprometerme hasta el fondo.

Cuenta conmigo, Señor. Envíame. Deseo hacer carne en mí tu misma misión.  Acompáñame, transfórmame en ti.

 

Magnificat

Oración Final

Damos gracia a Dios por Emilia, por el legado que nos regaló.  Ella se dejó tocar por la gracia y la ternura de Dios.

En la revelación de Bauffe recibe el encargo de María de amar a Jesús y a los miembros de su cuerpo, rodearlo de toda clase de cuidados y atenciones y adorarlo.

Desde esta misma llamada a vivir la Reparación, queremos cada día crecer en el conocimiento y amor del Señor, sabiendo acoger los gritos y reivindicaciones de nuestros hermanos y hermanas, en sus   deseos de justicia, respeto por los derechos humanos y respeto por la creación.

Confiamos en la gracia y misericordia de Dios que nos acompaña siempre. La Obra es suya y Él es fiel.